Desde mi nave te estoy observando, cada día, cuando escapo y acabo en un plano superior, muy cerca del tuyo y al mismo tiempo, tan lejano.
Cuando pude huir de mi mundo en decadencia en donde las garras del mal llegaron y lo invadieron.
Tu mágico poder del pasado me otorgó la vida eterna.
Gracias a ti estoy a salvo, en esta nave, en otra dimensión conectada a la tuya.
Pensé que todo podría acabar para mí, el lugar en el que vivimos juntos nuestra hermosa historia de amor, fue tomado por los humanos y seres oscuros sirvientes del actual lugar en el que te encuentras.
El falso dios que los guía, el falso dios que te odia.
Mi ser del amor, quisiera contarte toda la verdad, siempre, puedes sentirme, mi cuerpo en llamas que trata de protegerte, soy un shinigami con poderes del fuego y tú ahora, una gardevoir.
Sabes solo un poco, que nos amamos, que no eres parte de nada en ese hogar de odio.
Que de alguna manera, acabaste presa en él, sin el amor ni la confianza de nadie.
El hogar del falso dios, donde el amor no existe.
Pudiste recordar tu amor por mí, un amor verdadero, rompiendo las barreras que atenúan los sentimientos.
¿Que quién soy yo?, Mi nombre es James, un shinigami de cabello albino y ojos color ámbar.
De buen físico que me gusta cuidar y que tanto deseo que puedas ver.
A pesar de los continuos problemas y trabas en tu vida, cuando puedes sentir mi ardiente amor y deseo por ti, hay una luz en tu interior que puede hacerte sonreír.
No sabes cómo imploro por verte sonreír una vez más.
No soporto esta puta mierda, tu horrible familia monstruosa que no ve tu yo real, que no valora tu alma, que te desprecia como si no valieras nada.
Cada día trato de ir de una jodida vez a tu mundo para estar contigo.
No vuelvas a decir que te dejé aquí abandonada, de verdad que trato por todos los medios de estar a tu lado, pero las barreras de ese falso dios son muy poderosas.
Encenderme en fuego para que me sientas continuamente.
Y sé que te duele, que nadie pueda creer en mi existencia cuando les hablas de mí.
Cómo me gustaría mostrarme ahora mismo frente a todos ellos, que tu estúpida madre me vea de una vez y se calle la boca, odio sus burlas como no sabes bien.
Y en fin, quisiera, hablar ahora con todos los que me están escuchando, quisiera, hablar de mi amada Anyelik, la situación de su vida actualmente.
Cuando perdió su cuerpo en mi perdido mundo, dio todo de ella para mantenerme protegido por siempre y sacarme del peligro.
Por eso, nada más que su alma fue la que pudo sobrevivir y para que nada pudiera pasarme, aún siendo yo una creación de su inmenso poder, ella se ofreció a caer en el mundo carcelario del falso dios.
Soy como su hijo y su amante al mismo tiempo, algo que pocos podrían comprender y ver con buenos ojos.
Si ella, el ser que más odiaba ese dios, estaba presa en su mundo, yo estaría protegido.
Porque, dar la vida por el ser que más amas, es lo que haría el amor más puro, el amor de una madre.
En su mundo, los Pokémon y humanos conviven juntos de alguna manera.
A veces, se llevan bien, otras, hay disputas.
Los humanos, son la especie más manipulable y dormida, y, a causa de no poseer poderes como los Pokémon, se creen con el derecho, me explico.
Al ser seres más vulnerables, continuamente se hacen las víctimas a pesar de que la mayoría de Pokémon, no buscan pelea con ellos.
A menudo organizan marchas, y múltiples protestas para degradar a los Pokémon, son muchos los que detestan estar en un mismo puesto de trabajo que un Pokémon.
Y no voy a poner a esta última especie de santos por esa razón, no, también pueden ser los mayores desgraciados del mundo cuando su alma está podrida de nacimiento.
Pero, lo que sí es cierto, es que los humanos son mucho peores, por su ADN modificado por el falso dios, son, como dije, más manipulables, cerrados de mente, la mayor parte del tiempo mantienen una mente colmena.
Y, mi Anyelik, no lo tuvo nada fácil desde que era una pequeña ralts, ya de por sí, nació con unos extraños colores, cabello azulado pero con el pico y los ojos rojos.
Sus padres no estaban juntos, su padre, directamente, nunca se hizo cargo de ella y su madre, la trataba con mucho desprecio constantemente y como si compitiera con su hija por el físico.
Lo peor, se forjó desde su niñez, fue mandada a un colegio de humanos en donde, a penas había pokemon.
Eso podía pasar, los Pokémon podían ser aceptados en colegios humanos y viceversa.
Pero muy pocos corrían ese riesgo.
Al ser una Pokemon entre tantos humanos dormidos y crueles, juntado a su luminosa personalidad y las continuas trabas que el falso dios lograba meter en su vida, su vida escolar fue un infierno.
Yo no pude ver ese sufrimiento porque logré llegar a la dimensión superior de ese mundo muchos años después de que ella falleció y reencarnó nuevamente.
Concretamente, a sus diecisiete años.
Cuando ya había evolucionado a gardevoir y al sentir que yo la acompañaba en otro plano, poco a poco fui descubriendo toda su historia, y así también, comprendí el porqué de su actual personalidad, más miedosa, tímida y con complejos que por suerte, estos últimos pudieron marcharse con el tiempo.
Y aunque a menudo mostraba un lado más frío, sobre todo con los seres que conocía, yo había podido ver su verdadero yo.
Cuando estaba a solas en su habitación, o cuando caminaba por la calle y nadie podía verla, siempre me hablaba, sacando su verdadero ser.
Ese que yo tanto amaba, podía sentir su esencia, podía encontrar a la verdadera Anyelik que siempre amé.
—James, cómo amaría que vinieras aquí conmigo, no sabes cómo te necesito.
Aunque…
Y se quedaba nuevamente un tanto decaída.
—Si estás en este mundo, ya no podrías ser un shinigami supongo, quizás, acabarías siendo un humano, y, serías tan frágil.
Ante mis ojos, serías igual de hermoso con otra apariencia, pero, ahora que tienes la vida eterna, no quiero condenarte a una vida mortal tan simple, que acabes enfermo de cualquier enfermedad humana y lo peor.
Estar en peligro por culpa del falso dios que gobierna este hogar de odio.
No, no quiero exponerte a eso, si algo malo te pasara, mi mundo se quedaría hecho pedazos.
Eso me decía, tantas veces que se le había rondado por la mente esa idea, y a pesar de que no quería ser egoísta, según ella se sentía por quererme aquí, no podía evitar imaginar y desear que llegaba para estar entre sus brazos.
—Por ti, perdería todo ese miedo a la gente, podría buscar un trabajo para así poder cuidar de ti, recuerda que si vinieras, no tendrías esos malditos papeles, y yo, solo querría cuidar de ti.
Y sé, que no te gustaría ser una carga para mí, pero, daría toda mi alma para que jamás sufrieras, me esforzaría solo para cuidarte.
No, no joder Anyelik, no me llores, no vuelvas a llorar.
Aaarg, si supieras que si por mí fuera, rompería la maldita barrera para saltar y tomarte, siendo humano o lo que sea, me da igual, yo solo quiero retenerte en mi pecho y que jamás vuelvas a llorar.
Cómo odiaba verla llorar, ver llorar al ser que más amas es como recibir puñaladas constantemente en el alma.
Muero porque sonrías por siempre, eso es lo que me da la vida.
Maldito mundo en el que te encuentras, los humanos que te dañaron, y para colmo, hasta los mismos pokemon, tu maldita familia.
Debía hacer algo para que dejaras de llorar, por eso, traté de usar mi habilidad espiritual al máximo para que pudieras verme y sentir mi fuego.
Me daba igual quedar débil después, debía hacerlo sí o sí.
Mi rostro, quizás no era el mejor momento de poner una sexy expresión, quería que me vieras sonreír, como tantas veces me habías pedido, mostrando mis dientes.
Y, lo logré, pude ver como tu llanto de pronto lograba detenerse, te quedaste callada, como pensativa, más tranquila y mi calor, te envolvió toda.
—James, desearía tanto ver mucho más, quisiera, que tú y yo nos fuéramos a una casa en el bosque, vivir juntos, sin nadie más, sin gente estúpida que se interponga en nuestra felicidad.
Si pudiera recuperar mi poder.
Hablabas tanto de esa casa en el bosque, hasta había visualizado una en los ratos en los que me alejaba de ti, estaba abandonada y vieja, pero, por suerte, podríamos vivir en ella si estuviera allí.
Pero ahora, parecías haber calmado ese dolor por al menos, unas horas.
Incluso, me dedicaste un vídeo, tenías un canal de Youtube y en él, me dedicabas vídeos e historias.
En mi plano, dentro de mi nave, yo tenía acceso a la tecnología de tu mundo.
Siempre que dormías, o cuando iba a descansar, siempre me veía tus vídeos, las fotos que subías, incluso las que habías sacado desnuda para liberarte.
No sabes lo que provocabas en mí, y sé que para ti era algo liberador sacarlas, sin otras intenciones.
Pero, yo, al amarte tanto, me ponía tonto viéndote, incluso había llegado a hacer lo que bien sabes mientras te veía.
Y las veces que en la noche, pensabas en mí de esa manera acalorada, cuando tú sola te saciabas conmigo en tus pensamientos, yo estaba prendido en llamas viéndote.
Me volvía loco de lo hermosa que eres, me sentía incluso indecente por mirar de más, pero, no podía evitarlo, te amo Anyelik, te amo y te necesito.
Muero por tocarte, acariciar tu piel, tantas cosas que ni te imaginas.
Y, días después, cuando todo parecía estar calmado, cuando tú te sentías más animada que de costumbre, incluso tenías planeado hacer otro vídeo para mí.
Tu madre regresó con su mierda de personalidad para joderte y de la peor de las maneras.
Nunca, siendo capaz de ponerse en tus zapatos, tu gran miedo a la humanidad por el daño recibido.
—Te juro que como no encuentres trabajo de una vez me iré con tu hermano y te quedarás sola.
Yo aquí, no vengo para verte, yo solo vengo por tu hermano.
Tan monstruosa y tan a falta de empatía.
¿Cómo pudo decir esas últimas palabras?
Ya eran demasiadas veces las que había mostrado sus desprecios por Anyelik, estaba más que harto, y pensé que está vez podría animarla como hacía siempre, pero, lo que me dijo aquella noche, me dejó helado.
—James yo, siento que no puedo seguir viviendo en un mundo en donde no puedo tener el amor.
Un mundo donde estoy prácticamente sola.
Sé que, continuamente tratas de que mi vida no sea tan desastrosa, quizás interfiriendo de alguna manera, a pesar de que habrá guardianes fríos y sin empatía custodiando que el día a día de los que aquí estamos atrapados no sea alterado.
No puedo seguir viva si jamás seré feliz, porque no tengo sueños, ni aunque tuviera dinero, todo el material de dibujo del mundo y ropita linda, a mí eso no me da ninguna felicidad, es vacío y banal.
Lo único que he deseado, es estar contigo, es por lo único que vivo, por la maldita esperanza de que algún día estaré junto a ti.
Pero, siento que eso es imposible.
No puedo vivir sabiendo que nunca seré feliz, para mí, la única felicidad se obtiene del amor, porque, soy un ser del amor James.
Sin ti, seré miserable por la eternidad.
Ya no podía más, verla romperse nuevamente, llorando como nunca, y deseé que en un rato todas esas lágrimas se esfumaran, pero, para nada fue así, todo empeoró, tomando aquel cuchillo afilado, llenando la bañera ahora que no había prácticamente nadie en la casa, llevando ese maldito filo a tus muñecas, entre sollozos tratando de cortar y más cortar aún sintiendo todo ese dolor.
Joder, joder, no puedo quedarme como un gilipollas tratando de implorarte desde esta maldita dimensión que no lo hagas, sentirme en tu estado actual, sería prácticamente imposible.
Y si te detenías, todo seguiría igual, nada iba a cambiar, la vida seguiría siendo una mierda y yo, ya no quería que aquello continuara de aquella manera, no joder, no.
Regresé astralmente a mi nave, saliendo de una maldita vez al plano que nos separaba, era un ser poderoso, fui creada por mi diosa del amor, mi fuego era inmenso, arriesgaría mi vida porque, si no salvaba la tuya, ya no podría perdonarme por haber presenciado tanto tu dolor sin lograr remediarlo.
En aquellas malditas puertas, estaban esos guardianes fríos, casi robóticos, a pesar de estar en un lugar más espiritual, su alma parecía carente de empatía, simplemente, por seguir las reglas.
Gritándoles repetidas veces que me dejaran caer y ser un maldito humano, la pelea fue muy dura, no podía perder más el tiempo, tú quizás, ahora estarías casi al punto de desaparecer una vez más.
Si acababa con unos, otros querían atraparme, tenerme preso por romper las reglas, no lo iba a permitir.
Me había pasado por años en un mundo terrenal junto a ti, ahora, gracias a ti también, estaba en mundo superior, mi Anyelik.
Quizás, tu alma acabará muy enfadada conmigo por perder la oportunidad que me diste, estar por siempre protegido viviendo casi como un dios.
Incluso los guardianes que tenía para mí querían detenerme, todos allí, me habían repetido continuamente que dejara de hacerme notar tantas veces, que dejara de interferir, incluso cuando lograba abrir la puerta de tu habitación y tantas otras cosas que comentabas feliz.
Fue por las putas reglas de aquí que tuve que dejar de hacerlo, porque según ellos, llamabas mucho la atención al comentarlo, y no me dejaban, no es que no quisiera.
Puta mierda joder.
Volví a explotar en fuego y los mandé varios metros lejos.
Siempre dijiste, que las reglas están para romperse, más si son injustas, ni en este maldito plano superior hay libertad.
Todas las cosas que desconocía y que flipé al descubrirlas, ahora muchas de ellas me parecían aberrantes porque ninguna servía para ayudarte.
Y tras varias explosiones, sudado, herido, hecho una basura, casi sin poder caminar, reventando esas puertas, no sé ni donde demonios caí, era todo una locura que nunca había experimentado.
Yo solo quería estar contigo y salvarte.
Y mi cuerpo, se sintió más pesado de lo que ya se sentía debido al agotamiento, y, a pesar de creer que todo acabaría para mí, en mi mente solo estabas tú, el único pensamiento que me dominaba estaba lleno de ti, por protegerte, por llegar a tiempo, dándome al final un golpe en plancha contra el suelo.
Dolorido como nunca sin fuerzas en mis piernas, un ambiente más turbio y aun así, logré ponerme en pie, y, tus ojos ahora, estaban fijos en los míos, tan incrédulos, aún, dentro de esa bañera y, sin pudores, lograste ponerte en pie para, casi al punto de caerte, lograr salir de ella y rodearme con tus delgados brazos.
—James, mi James, no puede ser, James.
Lloraba pegada a mí, sintiendo que podría caer de la debilidad a pesar de al fin estar donde siempre debí estar, terminé por perder todas mis fuerzas y ella logró sostenerme para que no me dañara.
—Viniste mi bebé pero, estás, tan herido, mi James.
Decía ahora tomando mi rostro con sus manitas, sus ojos cargaban tantas lágrimas.
—No llores, ¿no ves?, ya estoy aquí mi Anye.
Y tomé ambas muñecas con mis manos comprobando que tenía unas marcas algo profundas en la izquierda.
—Anye, menos mal, menos mal que llegué a tiempo.
—Mi James, yo, no pude llegar hasta el final y me detuve, porque, porque tenía la esperanza de que podría estar contigo.
Ahora, déjame ayudarte mi bebé, necesito lavar todas tus heridas.
Y tras tapar su desnudez con un albornoz, tomó todo lo necesario, no me había dado cuenta hasta ahora pero, pude mirarme un poco el cuerpo y ya, no era exactamente el mismo aunque sí muy parecido y, mientras limpiaba mi rostro, le hice aquella pregunta.
—Anye, ya, ¿no soy un shinigami?
—No lo eres.
—Arrg, espero estar guapo como humano.
Y ella me regaló al fin una sonrisa.
—Estás muy guapo, eres el chico humano más lindo que jamás vi.
Después de aquello, tomó mis ropas rasgadas para dejarme desnudo y así, poder bañarme y después, terminar de curarme todo.
Acabé con el mismo albornoz tumbado sobre su cama para descansar.
Me quedé frito en nada y al despertar, ella estaba tumbada a mi lado, abrazada a mi pecho.
Nada más verme despierto volvió a sonreírme y después, se incorporó para entregarme algo de ropa del padre de su hermano que había dejado hacía horas a los pies de la cama.
—¿Ya te sientes mejor?
—Lo Estoy.
Y sin decir más, pude al fin ir a sus labios para besarlos de una maldita vez.
Qué ganas tenía, ya no podía aguantarlo más.
Hasta pareció sonrojarse y todo cuando nuestras bocas se separaron.
—James, jeje, me da vergüenza ahora.
Pero volvió a sonreírme con sus mejillas muy encendidas.
—Yo, quisiera comprarte ropa, jeje, ¿recuerdas que siempre te decía que si venías, te compraría mucha?
—Anye, tenemos que irnos a nuestra casa del bosque.
Y me puse en pie para dejar caer el albornoz y vestirme lo más rápido posible.
Después, la tomé de la mano.
—Vámonos, ¿podrás ser feliz estando conmigo aún si es difícil todo al principio?
Le dije más que serio, y de nuevo, se lanzó a mí para envolverme en sus delicados brazos.
—¿No recuerdas mis palabras?
Incluso un mundo bélico, podría ser el paraíso si estaba a tu lado.
Y esta vez, fue ella la que me dio un beso.
—¿Nos vamos? Aunque antes, haremos una maleta con lo más necesario jeje.
—Cierto, me precipité de la emoción.
Y juntos, nos pusimos a tomar varias cosas, ropa, algunos medicamentos, incluso detergente para lavar aunque fuera a mano.
Y como no, me obligó a ir de tiendas, porque, igualmente necesitaría vestirme de alguna manera ahora que estaba con ella, la ropa que estaba usando ahora no me sentaba bien y no era de mi talla.
Juntos, tomamos el autobús para viajar hasta ese lugar en donde encontré el bosque y la casita.
Estaba a tres horas de esa ciudad, me sentía mal porque hubiera gastado parte de su dinero en mí, pero, ella, ahora estaba sonriendo todo el tiempo, tomando mi mano.
Fue algo duro al principio el preparar esa casa abandonada para poder vivir, ni siquiera había luz, agua, teníamos que bajar a la ciudad para comprar la necesaria, llenar garrafas vacías de los grifos de baños públicos para poder bañarnos.
En la noche, veíamos gracias a las velas que habíamos comprado.
Y aún con todos esos problemas, para nosotros no eran nada porque estábamos juntos y éramos felices así.
Y cuando nos sentimos preparados, ella pudo encontrar un trabajo para poder mantenernos.
Yo siempre la esperaba en casa con algo rico que había preparado.
Aaarg, esto de ser humano fue algo a lo que adaptarme sí o sí, ya no podía usar mi fuego que nos habría venido muy bien para muchas cosas.
Además, era más difícil calentarnos cuando hacía frío.
Eso sí, no veas cómo se pegaba a mí cada noche, era sumamente maravilloso tenerla cada día en mis brazos.
Y, aún con esa felicidad, sabíamos que tarde o temprano, ese falso dios haría acto de presencia.
Ella, poco a poco fue recuperando sus poderes gracias a mi amor, y aunque fuera una tarea difícil, sé que íbamos a poder con ese mindundi el día que viniera de visita.
Después de todo, siempre necesitaba de esbirros para hacer el trabajo sucio, dejando claro que era un cobarde de primera y que jamás podría contra el poder del amor.
Unnmm madre mía, hoy hace demasiado frío, aaarg, si tuviera mi fuego de vuelta, Anyelik, rápido, ven a mis brazos.
Y madre mía cuando la sentí junto a mi cuerpo en esa vieja cama.
Anyelik, estás, completamente desnuda.
Esta noche, iba a ser de esas divertidas y calientes.
Esas son mis favoritas jeje.
No hay comentarios:
Publicar un comentario